Una por una
No hay molde, no hay máquina, no hay tercerización. Si compras algo de Blooms, alguien lo tejió con las manos y se demoró lo que se tenía que demorar.
Quiénes tejen
Blooms empezó con un ramo de tulipanes para un cumpleaños. Cinco años después somos un taller en Santa Cruz que teje para todo el país — y seguimos haciendo cada pieza igual: una por una.
La historia
Fernanda quería regalarle flores a su mamá para su cumpleaños, pero le daba rabia que en una semana estuvieran en la basura. Así que tejió doce tulipanes. Le tomó cuatro noches y un tutorial de YouTube pausado unas cincuenta veces.
Ese ramo sigue en la mesa del comedor de su mamá, cinco años después. Y esa es, en el fondo, toda nuestra propuesta: hacer objetos que no se tiran. En un país donde se compra barato y se reemplaza rápido, tejer algo que dura veinte años es casi un acto político.
Hoy somos cinco. Rosa teje amigurumis desde hace treinta años y le enseñó a todo el resto los remates que no se notan. Miriam maneja las mantas grandes. Delia y Karen se reparten flores y accesorios. Fernanda cotiza, compra el hilo y se pelea con la contabilidad.
«Cuando alguien nos manda la foto de su hijo abrazando el osito que tejimos, ahí está todo el negocio explicado.»



Cómo trabajamos
No son valores de folleto. Son las decisiones que nos costaron plata y que igual volveríamos a tomar.
No hay molde, no hay máquina, no hay tercerización. Si compras algo de Blooms, alguien lo tejió con las manos y se demoró lo que se tenía que demorar.
Algodón peinado boliviano y lana merino. Cuesta más y por eso nuestros precios no compiten con lo importado — compiten con lo que dura veinte años.
El precio que ves es el precio. La fecha que te damos es la fecha. Si nos vamos a atrasar, te lo decimos antes de que preguntes.
Somos cinco tejedoras y todas cobran por pieza a tarifa acordada, no a lo que sobre. Un oficio que se paga mal es un oficio que se pierde.
La línea de tiempo
Sin inversores, sin préstamos y con una sola regla: no crecer más rápido de lo que podamos tejer bien.
Fernanda teje un ramo de tulipanes para el cumpleaños de su mamá. Tres amigas lo ven y piden el suyo. En diciembre ya eran cuarenta pedidos y una lista de espera.
Un stand prestado en la Feria de Artesanos del Urubó. Se acabó el stock el sábado a mediodía. Ahí entendimos que no era un hobby.
Alquilamos un espacio en el Segundo Anillo y entran Rosa, Miriam y Delia. Empieza la venta al por mayor con dos tiendas de Cochabamba.
Acuerdo de envíos con flota nacional. La primera manta viaja a Tarija. Cerramos el año con 14 tiendas revendiendo.
Publicamos el catálogo completo con stock real y pedidos a medida en línea. Lo que empezó en una mesa ahora se pide desde cualquier parte del país.
Pasa por el taller
Estamos en el Segundo Anillo, de lunes a sábado. Se puede venir a elegir colores, a ver una pieza terminada o solo a curiosear: siempre hay café.